Viernes 21 Julio 2017

Roberto PÉREZ LÓPEZ

La grave crisis de inseguridad que padecen, sufren y viven millones de veracruzanos en todo el territorio jarocho obliga a que Miguel Ángel Yunes Linares, dizque gobernador del PAN-PRD de la entidad, renuncie por su ineptitud demostrada al frente de la administración, y todo, por sus promesas incumplidas de campaña.

Se dijo experto en seguridad, y en plena campaña Yunes Linares se comprometió a que en seis meses acabaría con el flagelo del Crimen Organizado que le heredo Fidel Herrera y Javier Duarte, salió de hocicón con esa promesa para ganar votos en la elección del 2016, y ahora no sabe cómo resolver la criminalidad desatada en toda la entidad.

Y no es experto en seguridad, nunca lo ha sido, lo que sí sabe hacer a la perfección es espiar a sus adversarios, perseguir, hostigar, acosar y encarcelar, siendo Secretario de Gobierno con Patricio Chirinos Calero, del PRI, se encargó de aplicar la mano dura contra los activistas sociales de la izquierda, principalmente del PRD.

Yunes Linares es bueno para el espionaje, es perverso, maquiavélico, ruin, inmoral, un corrupto de primera, maestro para el enriquecimiento ilícito, experto en el engaño, la simulación, la traición, toda una fichita de político, viene del PRI, pertenece al viejo PRI, y como dirían nuestros ancestros: “chango viejo, no aprende maroma nueva”

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Sabedor de la quiebra financiera de Veracruz, Yunes no se midió en prometer la instalación de cámaras para vigilar a la delincuencia organizada, incluso hasta de utilizar drones, así lo concibió en su alocada cabezota, producto de la ocurrencia, no de una estrategia definida para desalentar la violencia y criminalidad en la entidad.

Mintió y engañó a los veracruzanos, a lo que confiaron en él y le ofrendaron el voto de confianza, hoy la gran mayoría está totalmente arrepentida, más aún que observan su patológica obsesión de querer perpetuar en el poder a sus hijos, dejando aún lado su compromiso de gobernar con responsabilidad y seriedad por el bien de Veracruz.

De esta forma, la historia de lo inmediato pone a Yunes Linares en su sana dimensión, en la percepción de los veracruzanos lo ubican como un pésimo gobernante, de locuras y ocurrencias, estos dos años al frente de la administración jarocha será su tumba política, sin lograr beneficio para la entidad, un cambio que nunca llego, sino todo lo contrario.

Y viene la reversa, obviamente que Yunes tendrá que enfrentar su responsabilidad, seguramente los veracruzanos le van a cobrar la factura política en el 2018, en las urnas va a vivir su triste realidad, ni un voto más para el PAN-PRD, mucho menos para el PRI y sus partidos rémoras del PVEM, PES y PANAL.             

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