Sábado 26 Mayo 2018

La campaña mexicana se prepara para la guerra sucia digital

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CIUDAD DE MÉXICO — El mensaje comenzó a circular a principios de año y encendió alarmas en Facebook, Twitter, WhatsApp y otras plataformas: millones de mexicanos tenían apenas unos días para volver a registrarse o retramitar su credencial de electores si querían votar para presidente.

Excepto que no era verdad.

No queda claro cuál fue el origen del rumor. Pero, más allá de si se trataba de un intento de socavar al sistema electoral o tan solo un esfuerzo erróneo de compartir información de interés, el enojo y la incertidumbre que generó el mensaje fueron apenas una primera muestra de una batalla de desinformación que ha afectado la disputa electoral en México.

“Sí va a ser decisivo lo que van a hacer en redes las campañas, en todos los niveles”, dijo Carlos Merlo, socio directivo de Victory Lab, empresa de publicidad y mercadotecnia que ha creado plataformas para esparcir noticias falsas o viralizar temas. Según Merlo, la estrategia digital influirá enormemente en el resultado electoral, tanto al dar a conocer y promover a candidatos como a modo de herramienta ante la desinformación.

Pese a que durante décadas se ha luchado por democratizar los medios de comunicación en México, y que la reforma en materia de comunicaciones abrió la puerta para la consecución de algunos derechos, los logros aún no son los esperados por la sociedad, por lo que es fundamental la participación de las instituciones de educación superior en ese sentido, aseveró Virgilio Caballero Pedraza, Coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados.
Al participar en el Foro “Para pensar el futuro de México”, organizado por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH-UNAM), sostuvo que en los hechos todavía se mantiene el control de los medios de comunicación y la legislación existente sólo beneficia a los grandes consorcios de este rubro.
Ante ello, el también periodista y fundador del Canal del Congreso hizo un llamado para que contar con un sistema de medios de comunicación plural y diverso, se convierta en un tema central en la deliberación pública.

REFORMA A LEY ADUANERA AUMENTARÁ COSTOS PARA LAS AGENCIAS

Aunque es necesario reformar la Ley Aduanera, con el fin optimizar la logística y quitar candados al procedimiento aduanero en la exportación e importación de mercancías, la iniciativa presentada por el PRI aumentaría los costos para las agencias de ese sector, advirtió el diputado Juan Romero Tenorio.
El Secretario de la Comisión de Hacienda y Crédito Público consideró que ante el panorama internacional se deben mejorar los procedimientos logísticos en las aduanas mexicanas, así como establecer una nueva planificación con la participación de las organizaciones de exportadores e importadores.
“La globalización nos exige apresurar los procedimientos para la introducción o abstracción de mercancías en territorio nacional, con el justo pago de las contribución o compensaciones que determina la ley”, enfatizó el legislador federal de Morena.
a-coferencia                                                     Al evento también asistieron los diputados Alfredo Basurto Román, Karina Barón Ortiz, Roberto Guzmán Jacobo, Ana Leticia Carrera Hernández, Mariana Trejo Flores y Jesús Serrano Lora, todos de esta bancada.
 
 
 
DIP. RNG: Compañeros periodistas, el día de hoy tenemos un tema muy importante, que ya había tratado con ustedes. Le hemos venido dando seguimiento al caso de corrupción de Odebrecht.
 
 
 
Les comenté que había enviado al Supremo Tribunal Federal de Brasil, desde agosto del 2017, una solicitud –aquí la tengo– para que nos dejaran entrar o permitir ver el expediente de Emilio Lozoya.
 
 
 
El día de ayer recibimos –con un acta; no notariada, sino certificada– de Brasil, la respuesta del Relator, del Ministro Edson Fachin, que es quien lleva el caso de Emilio Lozoya en Brasil. Aquí está la respuesta; les voy a dar una copia a todos ustedes.

 

José Santos en un punto de revisión a la entrada de Tancítaro, Michoacán, donde los ciudadanos asumieron el control ante el fastidio tanto con las autoridades como los grupos de delincuencia organizada.CreditBrett Gundlock para The New York Times

 

TANCÍTARO, México — El camino a este pueblo de campesinos en Michoacán pasa por barrios pobres y territorios controlados por cárteles, en este estado que es el centro de la guerra contra el narcotráfico en México, antes de llegar a un paisaje tan extraño que parece un espejismo.

 

En las torres de vigilancia de 4,5 metros de altura hay hombres apostados cuyos uniformes verdes no pertenecen a ninguna fuerza oficial. Pasando la torre, la estatua de un aguacate lleva la leyenda: “Capital mundial del aguacate”. Y después de la estatua se encuentra Tancítaro, una isla de seguridad y estabilidad que se ha mantenido después del año más violento de la historia de México.

 

Los propietarios locales de aguacatales, que exportan más de un millón de dólares en aguacates al día, principalmente a Estados Unidos, resguardan la que se ha convertido en una especie de ciudad-Estado independiente. Con autovigilancia y autogobierno, es un santuario donde los cárteles de la droga están ausentes, al igual que el Estado mexicano.

No obstante, detrás de la calma hay un pueblo bajo un estricto control, el cual yace en manos de grupos paramilitares que solo rinden cuentas a sus patrones. La adicción a las drogas y el suicidio se han disparado, según comentan los lugareños, a medida que el contrato social enfrenta cada vez mayor presión.

Tancítaro representa una tendencia silenciosa pero reveladora en México, donde un puñado de pueblos y ciudades se están separando de facto, en todo o en parte, del Estado. Se trata de actos de desesperación que revelan cómo la policía y los políticos mexicanos son vistos como parte de la amenaza.

Si visitas tres enclaves de ese tipo —Tancítaro, Michoacán; Monterrey, una acaudalada ciudad comercial al norte del país, y Ciudad Nezahualcóyotl, justo a las afueras de la capital mexicana—, encontrarás un patrón. Cada uno es un paraíso de relativa seguridad entre la violencia, lo cual sugiere que su diagnóstico del problema era el correcto. No obstante, sus victorias son frágiles y conllevan un costo considerable.

Son excepciones que confirman la regla: la crisis de México se manifiesta en forma de violencia, pero está enraizada en la corrupción y la debilidad del Estado.

Una conferencia de prensa en Ciudad de México. En los últimos cinco años, el presidente Enrique Peña Nieto gastó casi 2000 millones de dólares en publicidad. CreditAlejandro Cegarra / Bloomberg

 

CIUDAD DE MÉXICO — Dirigir un periódico, una estación de radio o un canal de televisión en México generalmente significa confiar en un cliente único y poderoso que gasta sumas exorbitantes en publicidad con una simple advertencia: “No te pago para criticarme”.

Ese cliente es el gobierno mexicano.

La gestión del presidente Enrique Peña Nieto ha gastado cientos de millones de dólares anuales de los fondos gubernamentales en publicidad, creando lo que muchos propietarios, ejecutivos y periodistas mexicanos definen como una gigantesca marca presidencial que puede suprimir artículos de investigación, escoger portadas e intimidar a las salas de redacción que la desafían.