Lunes 11 Diciembre 2017

Foto de familia durante la primera jornada del seminario-taller sobre “Cómo aplicar los ODS a la agenda periodística: profundizando en la Acción por el Clima, un objetivo transversal”, organizado por la Fundación de la ONU e IPS. Crédito: IPS                      Foto de familia durante la primera jornada del seminario-taller sobre “Cómo aplicar los ODS a la agenda periodística: profundizando en la Acción por el Clima, un objetivo transversal”, organizado por la Fundación de la ONU e IPS. Crédito: IPS

SANTIAGO, 30 oct 2017 (IPS) - “El cambio climático no es la causa primaria, pero es un multiplicador de las amenazas que afectarán el producto interno bruto y los costos anuales de adaptación”, advirtió José Javier Gómez, responsable de Asuntos Ambientales de la división de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Legalmente no existen refugiados climáticos,  pero al 2050 serán entre 50 y 350 millones quienes migrarán debido al cambio climático… Hay 42 países en riesgo por la subida del mar, Brasil tiene riesgos graves en las ciudades costeras y en el océano Pacífico habrá varios lugares no vivibles, como Kiribati y Tuvalú (en la Micronesia) o en el archipiélago  San Blas (en Panamá)”, dijo Gómez a cerca de 40 periodistas durante el Seminario Taller “Cómo aplicar los ODS a la agenda periodística: profundizando en la Acción por el Clima, un objetivo transversal”.

Las amenazas de Trump de acabar con el TLCAN pueden hacerse realidad

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual lleva tiempo siendo un saco de boxeo para el presidente Donald Trump, se estará acercando al colapso en las reuniones para la cuarta ronda de negociaciones.

En las últimas semanas, aseguran los negociadores de México y Canadá, la Casa Blanca de Trump se ha enfrentado con las empresas estadounidenses que respaldan el TLCAN y ha presionado para que haya cambios drásticos que son imposibles de cumplir. Mientras tanto, Trump ha seguido con las amenazas de retirar a Estados Unidos del acuerdo comercial, al que ha calificado como el peor de la historia.

“Si lo vamos a hacer bien, yo creo que el TLCAN debe terminar. De otra manera, no creo que se pueda negociar un buen acuerdo”, afirmó Trump en una entrevista con Forbes que se publicó el 10 de octubre.

“Es posible que no alcancemos un acuerdo y es posible que lo hagamos”, dijo Trump después de una reunión con el primer ministro canadiense Justin Trudeau. “Entonces veremos qué pasa con el TLCAN”.

El fin del acuerdo comercial de 1994 enviaría ondas sísmicas por toda la economía global, pues provocaría un daño económico mucho más allá de México, Canadá y Estados Unidos, e impactaría a varias industrias: desde la manufacturera hasta la energética, pasando por la agrícola. Al menos en el corto plazo, también sembraría el caos en las empresas —incluidas las de la industria automotriz— que han organizado sus cadenas de suministro en América del Norte alrededor de los términos del acuerdo, lo que provocaría una disminución del crecimiento y el aumento del desempleo.

La reacción en cadena también podría obstaculizar otros aspectos de la agenda presidencial estadounidense; por ejemplo, solidificar la oposición política entre los republicanos de estados agrícolas que apoyan el pacto, lo cual pondría en peligro prioridades legislativas como la reforma fiscal. Además, podría tener consecuencias políticas de mayor alcance, desde las elecciones generales de México en julio de 2018 hasta la propia reelección de Trump hacia 2020.

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El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se reunió el miércoles con integrantes del comité
encargado de alas renegociaciones del TLCAN, en Washington.CreditSaul Loeb/Agence France-Presse — Getty Images

El medio empresarial se ha atemorizado pues cada vez hay más posibilidades de que desaparezca el acuerdo comercial. El lunes, más de 310 cámaras de comercio estatales y locales enviaron una carta a la Casa Blanca en la que la exhortaban a permanecer en el TLCAN. El martes, desde México, Tom Donohue, el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, afirmó que las negociaciones habían “alcanzado un momento crítico, y la Cámara de Comercio no tiene otra opción más que tocar las campanas de alarma”.

“Permítanme ser contundente y directo. Todavía hay sobre la mesa varias propuestas que son ‘veneno puro’ y que podrían hundir todo el acuerdo”, señaló Donohue.

Si el acuerdo sucumbe, Estados Unidos, Canadá y México volverían a tarifas arancelarias promedio, las cuales son relativamente bajas: apenas unos puntos porcentuales en la mayoría de los casos. Sin embargo, varios productos agrícolas enfrentarían aranceles mucho más altos. Para enviar sus productos a México, los agricultores estadounidenses tendrían que pagar 25 por ciento de impuestos por la carne de res; 45 por ciento por el pavo y algunos productos lácteos, y 75 por ciento por el pollo, las papas y el jarabe de maíz de alta fructosa.

Durante meses, algunos de los líderes empresariales más poderosos de los países involurados —y los cabilderos y políticos que los representan— habían esperado que la retórica del presidente estadounidense fuera más una táctica de negociación que una amenaza verdadera y pensaban que al final aceptaría su agenda de modernización. El TLCAN tiene casi un cuarto de siglo de vida y la gente de todo el espectro político asegura que debería actualizarse para el siglo XXI y preservar el sistema de libre comercio que ha vinculado la economía de Norteamérica.

El pacto ha permitido que las industrias reorganicen sus cadenas de suministro en toda la región para aprovechar los recursos y fortalezas distintivas de los tres países, lo cual estimuló las economías del área y generó un incremento de más del triple en el comercio de Estados Unidos con Canadá y México desde sus inicios. Los economistas sostienen que estos cambios han beneficiado a muchos trabajadores ofreciéndoles salarios más altos y más empleos, pero muchos trabajadores quedaron sin empleocuando las fábricas se reubicaron en México o Canadá, y esto provocó que el TLCAN se volviera el blanco de ataque de sindicatos, muchos demócratas y algunas industrias.

No obstante, la mayoría de los líderes empresariales mantenían la esperanza de que Trump, quien ha criticado el TLCAN de forma constante, quedaría satisfecho con supervisar modificaciones para modernizar el acuerdo y después proclamar el resultado como una “transformación política”.

Hubo ocasiones en que parecía que así iba a ser. El nombramiento de Robert Lighthizer como representante comercial de Estados Unidos, quien en su audiencia de confirmación prometió que “no dañaría” el TLCAN, reconfortó a muchos en el Capitolio, donde Lighthizer trabajó durante mucho tiempo. Y cuando la administración divulgó sus metas de negociación para el acuerdo en julio, hicieron eco muchas de las prioridades de administraciones pasadas.

Con todo, después de ocho semanas de pláticas sobre el acuerdo —las cuales en un inicio iban a concluir a finales de año—, la administración Trump continúa presionando para que se hagan concesiones que en esencia socavarían el pacto, según advierten los círculos empresariales, y que pocos observadores creen que Canadá y México podrían aceptar políticamente.

“Todos saben que una gran parte de lo que se está proponiendo en áreas clave es en realidad imposible de lograr, lo cual genera la siguiente pregunta: ¿qué está intentando obtener la administración de Trump exactamente?”, mencionó en un correo electrónico Michael Camunez, quien fue asistente del secretario de Comercio de Estados Unidos durante la presidencia de Obama. No es descabellado pensar que al admitir las posturas más extremas del presidente, los negociadores estadounidenses estén “simplemente dando espacio a Trump para que haga lo que en verdad quiere hacer: retirarse del acuerdo”, afirmó Camunez.

“Todos saben que una gran parte de lo que se está proponiendo en áreas clave es en realidad imposible de lograr, lo cual genera la siguiente pregunta: ¿qué está intentando obtener la administración de Trump exactamente?”.

MICHAEL CAMUNEZ, ASISTENTE DEL EXSECRETARIO DE COMERCIO DE EE. UU.

 

Phil Levy, quien fue asesor comercial durante el mandato de George W. Bush, señaló que lo más probable es que el presidente Trump esté buscando un pretexto para eliminar el TLCAN.

“Encuentren el último acuerdo comercial que haya aprobado Estados Unidos con la Cámara de Comercio en contra”, desafió Levy. “No lo hallarán. Ya es bastante difícil con la Cámara a favor”.

Las propuestas más controvertidas de la administración, las cuales presentó el secretario de Comercio, Wilbur Ross, incorporarían una cláusula de suspensión al acuerdo, lo cual provocaría que el TLCAN expirara de forma automática a menos que los tres países votaran periódicamente por mantenerlo. Esta disposición ha provocado una condena temprana del medio empresarial, el cual argumenta que establecería tanta incertidumbre en el futuro del TLCAN que, en esencia, anularía el acuerdo comercial.

Otra iniciativa polémica de Estados Unidos se centra en cambiar las reglas del TLCAN que rigen qué porcentaje de un producto debe haberse fabricado en Estados Unidos para poderse comercializar libre de impuestos en los países que integran el tratado. La administración de Trump está presionando para que el porcentaje sea mayor, incluyendo el requisito de que se fabrique el 85 por ciento del valor de los automóviles y de las autopartes en Estados Unidos —en contraste con el 62,5 por ciento actual— y un requisito adicional de que el 50 por ciento del valor provenga de ese país.

 

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Trabajadores en una planta nueva de Honda en México CreditEduardo Verdugo/Associated Press

Esto ha confrontado a algunas de las empresas de autos más importantes del mundo con la Casa Blanca. Los representantes de la industria afirman que semejantes barreras tan altas y complejas podrían disuadir por completo a las empresas de fabricar en Estados Unidos.

El gobierno estadounidense también ha propuesto límites sobre la cantidad de contratos a nivel federal que pueden ganar las empresas mexicanas y canadienses, así como cambios drásticos en la manera en que se resuelven las disputas en el TLCAN.

Los grupos comerciales aseguran que se oponen firmemente a la iniciativa que propone Estados Unidos de restringir una cláusula llamada “solución de diferencias inversionista-Estado”, la cual permite a las empresas demandar a Canadá, México y Estados Unidos por tratos injustos en el TLCAN. Mientras tanto, Canadá ha señalado que no considerará prescindir de otra cláusula, el capítulo 19 del TLCAN, el cual permite a los países desafiar las decisiones de cualquiera de las otras naciones respecto del derecho contra la competencia desleal y los derechos compensatorios ante un pánel independiente.

En sus declaraciones del martes, Donohue dijo que los cambios que proponía la administración a estas cláusulas eran “innecesarios e inaceptables”.

Donohue hizo estos comentarios después de un intenso intercambio de palabras que tuvo lugar el viernes entre la Cámara de Comercio, el grupo de presión empresarial más poderoso de Estados Unidos, y la administración de Trump.

El 6 de octubre, John Murphy, vicepresidente sénior de política internacional de la Cámara de Comercio, señaló que las propuestas de la administración “no tenían una base que las apoyara”, y que habían detonado “un grado sorprendente de unidad en su rechazo”. Agregó que los círculos empresariales tal vez nunca habían estado en desacuerdo en tantos frentes con una administración respecto de una negociación comercial.

Unas horas más tarde, la Casa Blanca contratacó.

“El presidente ha sido claro en que el TLCAN ha sido un desastre para muchos estadounidenses y en que para lograr sus objetivos se requieren cambios sustanciales”, mencionó Emily Davis, vocera de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, encabezada por Lighthizer. “Por supuesto que estos cambios generarán oposición de los cabilderos en Washington y las asociaciones comerciales. Siempre hemos sabido que secar el pantano sería controvertido para Washington”.

Mientras algunos de los congresistas republicanos más poderosos guardaron silencio, sindicatos como AFL-CIO y United Steelworkers, al igual que algunos demócratas, emitieron mensajes de apoyo.

“Cualquier propuesta comercial que ponga nerviosos a los corporativos multinacionales es una buena señal de que apunta hacia la dirección correcta para los trabajadores”, señaló Sherrod Brown, senador demócrata por Ohio.

Trump es famoso por adoptar una postura fuerte al momento de negociar y los analistas señalaron que la administración tal vez considera que sus ambiciosas solicitudes iniciales son una manera de ganar más influencia en las negociaciones del TLCAN.

Sin embargo, Murphy y otros miembros del medio empresarial advirtieron que lo más probable era que ese tipo de estrategia estuviera destinada al fracaso. Trump es impopular tanto en Canadá como en México, y ceder antes sus demandas podría acarrear consecuencias devastadoras para los políticos locales. Los funcionarios del gobierno mexicano han dicho en repetidas ocasiones que no van a negociar con una pistola en la cabeza.

“Hay un viejo adagio en el mundo de las negociaciones: nunca tomes de rehén a alguien a quien no le dispararías”, sentenció Murphy.

 

 

El medio empresarial se ha atemorizado pues cada vez hay más posibilidades de que desaparezca el acuerdo comercial. El lunes, más de 310 cámaras de comercio estatales y locales enviaron una carta a la Casa Blanca en la que la exhortaban a permanecer en el TLCAN. El martes, desde México, Tom Donohue, el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, afirmó que las negociaciones habían “alcanzado un momento crítico, y la Cámara de Comercio no tiene otra opción más que tocar las campanas de alarma”.

“Permítanme ser contundente y directo. Todavía hay sobre la mesa varias propuestas que son ‘veneno puro’ y que podrían hundir todo el acuerdo”, señaló Donohue.

Si el acuerdo sucumbe, Estados Unidos, Canadá y México volverían a tarifas arancelarias promedio, las cuales son relativamente bajas: apenas unos puntos porcentuales en la mayoría de los casos. Sin embargo, varios productos agrícolas enfrentarían aranceles mucho más altos. Para enviar sus productos a México, los agricultores estadounidenses tendrían que pagar 25 por ciento de impuestos por la carne de res; 45 por ciento por el pavo y algunos productos lácteos, y 75 por ciento por el pollo, las papas y el jarabe de maíz de alta fructosa.

Durante meses, algunos de los líderes empresariales más poderosos de los países involurados —y los cabilderos y políticos que los representan— habían esperado que la retórica del presidente estadounidense fuera más una táctica de negociación que una amenaza verdadera y pensaban que al final aceptaría su agenda de modernización. El TLCAN tiene casi un cuarto de siglo de vida y la gente de todo el espectro político asegura que debería actualizarse para el siglo XXI y preservar el sistema de libre comercio que ha vinculado la economía de Norteamérica.

El pacto ha permitido que las industrias reorganicen sus cadenas de suministro en toda la región para aprovechar los recursos y fortalezas distintivas de los tres países, lo cual estimuló las economías del área y generó un incremento de más del triple en el comercio de Estados Unidos con Canadá y México desde sus inicios. Los economistas sostienen que estos cambios han beneficiado a muchos trabajadores ofreciéndoles salarios más altos y más empleos, pero muchos trabajadores quedaron sin empleocuando las fábricas se reubicaron en México o Canadá, y esto provocó que el TLCAN se volviera el blanco de ataque de sindicatos, muchos demócratas y algunas industrias.

No obstante, la mayoría de los líderes empresariales mantenían la esperanza de que Trump, quien ha criticado el TLCAN de forma constante, quedaría satisfecho con supervisar modificaciones para modernizar el acuerdo y después proclamar el resultado como una “transformación política”.

Hubo ocasiones en que parecía que así iba a ser. El nombramiento de Robert Lighthizer como representante comercial de Estados Unidos, quien en su audiencia de confirmación prometió que “no dañaría” el TLCAN, reconfortó a muchos en el Capitolio, donde Lighthizer trabajó durante mucho tiempo. Y cuando la administración divulgó sus metas de negociación para el acuerdo en julio, hicieron eco muchas de las prioridades de administraciones pasadas.

Con todo, después de ocho semanas de pláticas sobre el acuerdo —las cuales en un inicio iban a concluir a finales de año—, la administración Trump continúa presionando para que se hagan concesiones que en esencia socavarían el pacto, según advierten los círculos empresariales, y que pocos observadores creen que Canadá y México podrían aceptar políticamente.

“Todos saben que una gran parte de lo que se está proponiendo en áreas clave es en realidad imposible de lograr, lo cual genera la siguiente pregunta: ¿qué está intentando obtener la administración de Trump exactamente?”, mencionó en un correo electrónico Michael Camunez, quien fue asistente del secretario de Comercio de Estados Unidos durante la presidencia de Obama. No es descabellado pensar que al admitir las posturas más extremas del presidente, los negociadores estadounidenses estén “simplemente dando espacio a Trump para que haga lo que en verdad quiere hacer: retirarse del acuerdo”, afirmó Camunez.

“Todos saben que una gran parte de lo que se está proponiendo en áreas clave es en realidad imposible de lograr, lo cual genera la siguiente pregunta: ¿qué está intentando obtener la administración de Trump exactamente?”.

MICHAEL CAMUNEZ, ASISTENTE DEL EXSECRETARIO DE COMERCIO DE EE. UU.

Phil Levy, quien fue asesor comercial durante el mandato de George W. Bush, señaló que lo más probable es que el presidente Trump esté buscando un pretexto para eliminar el TLCAN.

“Encuentren el último acuerdo comercial que haya aprobado Estados Unidos con la Cámara de Comercio en contra”, desafió Levy. “No lo hallarán. Ya es bastante difícil con la Cámara a favor”.

Las propuestas más controvertidas de la administración, las cuales presentó el secretario de Comercio, Wilbur Ross, incorporarían una cláusula de suspensión al acuerdo, lo cual provocaría que el TLCAN expirara de forma automática a menos que los tres países votaran periódicamente por mantenerlo. Esta disposición ha provocado una condena temprana del medio empresarial, el cual argumenta que establecería tanta incertidumbre en el futuro del TLCAN que, en esencia, anularía el acuerdo comercial.

Otra iniciativa polémica de Estados Unidos se centra en cambiar las reglas del TLCAN que rigen qué porcentaje de un producto debe haberse fabricado en Estados Unidos para poderse comercializar libre de impuestos en los países que integran el tratado. La administración de Trump está presionando para que el porcentaje sea mayor, incluyendo el requisito de que se fabrique el 85 por ciento del valor de los automóviles y de las autopartes en Estados Unidos —en contraste con el 62,5 por ciento actual— y un requisito adicional de que el 50 por ciento del valor provenga de ese país.

Eclipses, huracanes, terremotos… ¿se acerca el fin del mundo?

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Un hotel en Matías Romero, Oaxaca, que quedó parcialmente colapsado por el terremoto del jueves 7 de septiembre.CreditFelix Marquez/Associated Press

 

CLEWISTON, Florida – Destructivos huracanes, uno tras otro. Incendios que se propagan por todo el oeste de Estados Unidos y partes de Europa tras una temporada de abrasadoras temperaturas y años de sequía.

 

Y el jueves en la noche, en la costa de México, hubo un fuertísimo sismo.

 

Se te puede perdonar por tener pensamientos apocalípticos, como los del escritor de ciencia ficción John Scalzi que, revisando el chamuscado, inundado y sacudido panorama, declaró que esto “la verdad parece como si el Final de los Tiempos estuviera haciendo sus ensayos finales con vestuario en este momento”:

Algo similar sugirió un predicador callejero en Harlem, quien despotricó a a principios de septiembre sobre Harvey, Irma y el líder norcoreano Kim Jong-un, todos revueltos.

También se puede citar a las decenas de miles que retuitearon esta imagen de golfistas jugando a pesar del infierno iracundo de un incendio en Oregon:

Además de que en agosto descendieron las tinieblas sobre la tierra durante un eclipse total de Sol. Todos pensamos que había sido maravilloso, pero ahora se siente como si los fenómenos posteriores no fueran coincidencia y todo fuera algo profético o bíblico.

103 razones para admirar al antipoeta Nicanor Parra

“La antipoesía es una manera de pasarla bien”, dijo recientemente Nicanor Parra, quien acaba de cumplir 103 años.CreditPatricio Fernández

 

Nicanor Parra, antipoeta chileno, hermano mayor de Violeta Parra y candidato permanente al Premio Nobel de Literatura, cumplió 103 años el martes 5 de septiembre.

 

SANTIAGO DE CHILE — Nicanor Parra acompañó a su papá mientras bebía y cantaba junto a un barril de vino en San Fabián de Alico y en San Carlos, cerca de Chillán. Por esos días Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial. Viajó junto a su mamá caminando por la línea del tren con una pequeña maleta en la mano. Llegó a Santiago y siguió de largo hasta Oxford, donde hace poco lo nombraron Honorary Fellow. Mapuche, chileno e inglés. Pascual Coña, Gabriela Mistral y William Shakespeare.

Por 

 

MARIGOT, San Martín – La gente comenzó a reunirse al amanecer para planear su supervivencia después del huracán Irma.

Empezaron en las tiendas de abarrotes, buscando lo que necesitaban para su sustento: agua, galletas, fruta.

Pero al caer la noche del jueves, lo que había sido una búsqueda de comida tomó un giro más amenazante, conforme grupos de saqueadores, algunos de ellos armados, se abalanzaron a tomar cualquier cosa de valor que quedara, ya fueran electrónicos, aparatos o vehículos.

“Ahora ya no hay comida”, dijo en una entrevista el domingo Jacques Charbonnier, residente de San Martín de 63 años. “La gente se pelea en las calles por lo que queda”.

En los pocos y largos días desde que Irma golpeó el noreste del Caribe, lo que provocó la muerte, hasta el momento, de 27 personas y derribó el 90 por ciento de las construcciones en algunas islas, el tejido social ha comenzado a desintegrarse en las comunidades más golpeadas.

Los habitantes de San Martín y otras partes de la región hablaron sobre una desaparición generalizada de la ley y el orden conforme los sobrevivientes batallaban ante la grave escasez de agua y comida, así como la ausencia de electricidad y servicios telefónicos.

Conforme crecían los reportes de la desesperación a lo largo del fin de semana, los gobiernos del Reino Unido, Francia y los Países Bajos, que tienen el dominio de algunos territorios ahí, redoblaron su respuesta. Se defendieron de las críticas acerca de que su reacción había sido muy lenta e insuficiente. Los gobiernos tanto francés como neerlandés señalaron que estaban enviando a más elementos del ejército para restaurar el orden, junto con la ayuda transportada en avión a la zona.

¿Qué es el Acuerdo de París?

01PARISQandA-master1050             En noviembre de 2016, el Arco del Triunfo fue iluminado con la leyenda "El Acuerdo de París es un hecho" para celebrar la ratificación del pacto.CreditPatrick Kovarik/Agence France-Presse — Getty Images 

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En diciembre de 2015, prácticamente todos los países del mundo —195 en total; Siria y Nicaragua son los únicos que no son parte— se sumaron al primer pacto global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen a aumentar la temperatura global. Fue un logro diplomático histórico.

Los estudios científicos indican que si las emisiones de los gases de efecto invernadero continúan al paso actual, las temperaturas atmosféricas seguirán aumentando y podrían pasar el umbral de dos grados Celsius más respecto a la temperatura preindustrial. Eso significa que el mundo será más caliente, que los niveles del mar incrementarán, las tormentas e inundaciones serán más fuertes, al igual que las sequías, y que habrá escasez alimentaria y más condiciones extremas.

No hay que olvidar que las temperaturas globales ya rompieron récords en 2016, el año más caluroso desde que hay registro. Antes también lo hicieron 2015 y 2014.