Jueves 27 Abril 2017

La represión ya no encierra a los venezolanos en sus casas

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CARACAS — En la víspera de la megamarcha convocada para el 19 de abril por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) —coalición de los partidos de oposición en Venezuela— el presidente Nicolás Maduro amenazó a los opositores con detenciones y enjuiciamientos en tribunales militares. Maduro ordenó que las fuerzas armadas estuvieran en la calle, no solo la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, una medida propia de un estado de conmoción generalizada. También prohibió la entrada de la marcha opositora en el municipio Libertador de Caracas, sede de los poderes públicos. Para ilustrar esta arbitrariedad imaginemos que los estadounidenses no pudieran protestar en el National Mall de Washington o los mexicanos en el Zócalo en Ciudad de México.

Los Juegos Olímpicos de Río que no vemos en televisión

 
RÍO DE JANEIRO — Durante la final de clavados sincronizados de tres metros de altura celebrada el domingo, parecía que sucedían dos cosas al mismo tiempo: lo que se mostraba en una gran pantalla de video en un recinto al aire libre y lo que sucedía ante nuestros ojos. En la pantalla, el sol parecía brillar pero en la realidad, no lo hacía.

La larga y agotadora cruzada de Hilary Clinton

 
Si quisiéramos resumir en un solo momento cómo llegó Hillary Clinton a la nominación demócrata en 2016, no sería el día soleado del lanzamiento de su campaña en Nueva York en junio pasado, ni alguno de sus discursos de celebración tras obtener la victoria contra el senador Bernie Sanders en las elecciones primarias.
 
Más bien sería aquel instante espontáneo en octubre cuando Clinton, con toda indiferencia, movió la mano para sacudirse una pelusa o polvo, o quizá solo para tocar serenamente su hombro, mientras un grupo de congresistas encabezados por republicanos la bombardearon durante más de ocho horas con preguntas sobre su manejo del ataque terrorista de 2012 en Bengasi, Libia.

Cómo enfrentar el bombardeo de noticias violentas

VIOLENTAS
 
Ha sido un año difícil.
 
Ya parece que la violencia obedece a un patrón y que existe una coreografía de nuestras reacciones.
 
Un asesino busca un club nocturno, una iglesia, un aeropuerto, una manifestación. Alguien es capturado en video mientras le disparan, a veces es la policía, y los manifestantes llenan las calles. Un ataque se lleva a cabo en Francia, Estados Unidos, Turquía, Bangladesh, Líbano, Túnez o Nigeria, y después un grupo terrorista radical se lo adjudica y lo celebra.