Domingo 25 Febrero 2018
Margarito Escudero Luis
Que un comando armado llegue hasta las puertas de una escuela, justo en el momento en que los niños están entrando a clases, y se lleven violentamente a una madre de familia, sin duda es un hecho que provoca terror entre los presentes, entre los niños como ocurrió la mañana del miércoles 17 de enero en un exclusivo colegio de Coatzacoalcos.
Igual hicieron en otra escuela de la misma ciudad, hasta donde llegaron los terroristas y se metieron al patio de la escuela cuando apenas iniciaban las actividades escolares, y secuestraron a una profesora.
La diferencia es que, en el primer caso, la señora secuestrada fue liberada horas después, luego de lo que parece fue una negociación de alto nivel con los delincuentes, pues la víctima es cercana al gobernador de Veracruz.

Margarito Escudero Luis

Cuando Porfirio Díaz asumió el poder en la República Mexicana, comenzó una era de prosperidad para la nación, como nunca antes se había visto, desde que México se convirtió en país.

La modernización llegó y con ello su inserción en el contexto internacional.

Todo bien, jauja para la sociedad mexicana, el ferrocarril irrumpió con su grito modernista, un alarde de tecnología en las postrimerías del siglo XIX e inicios del gran siglo XX.

En ese impulso modernizador, Díaz supuso que no habría personaje capaz de llevar las riendas de la nación por el camino que se había trazado.

De cuna humilde, de aguerrido militar, de héroe nacional, pasó a convertirse en un aristócrata afrancesado, logrando casi un porte imperial y conectado fuertemente con la Europa de la época y prácticamente alejado de la influencia estadounidense.

Pero algo pasó en esa trayectoria progresista. Díaz descuido el desarrollo social, en aras de una modernización que llevó a empresas extranjeras hacer grandes negocios con México, pero empobreciendo a los mexicanos, la explotación de la gente llegó a extremos de esclavitud, la pobreza y el hambre son ingredientes explosivos en el descontento popular.

Ya ningún sector de la sociedad estaba a gusto con la forma como se conducía el gobierno porfirista, tanto los empresarios, profesionistas, obreros y campesinos pedían a gritos un cambio en la forma de conducir al país, situación que supieron aprovechar muy bien los gobiernos de Estados Unidos.

Luego de una intensa lucha política con el objetivo de lograr la salida del gobierno de Porfirio Díaz y bajo el lema de “Sufragio efectivo, no reelección”, Francisco I. Madero ganó las elecciones de 1910, suponiendo que de esa forma, legal y civilizada, el país lograría  entrar en una nueva etapa, sin pasar por el dolor de una guerra interna.

Pero, a pesar de la salida de Díaz del gobierno, de un presidente legítimamente electo por el pueblo, los grandes intereses económicos, tanto nacionales como extranjeros, querían su parte y se esforzaron por mantener al país desestabilizado.

Y comenzó la revuelta, la bola, la revolución, guerra civil que dejó millones de muertos mexicanos, quienes buscaban mejorar sus condiciones de vida, ante un país destrozado y una economía inexistente.

Se generaron pugnas internas entre los líderes revolucionarios, que se fueron matando entre sí, hasta que Plutarco Elías Calles logró un magro equilibrio que permitió dar salidas políticas a los conflictos cotidianos.    

NACE EL PRI

Finalmente la bola “degeneró” en un gobierno que le dio un nuevo impulso al país. Comenzaron a surgir las instituciones que hasta hoy conocemos.

De esos ajuste políticos nació el Partido Revolucionario Institucional, el PRI, partido de Estado que se ha mantenido en el poder más tiempo que envidiaría el mismo Porfirio Díaz.

La segunda mitad del Siglo XX fue de grandes progresos para México, “la Revolución se bajó del caballo” y arrancó la era de los presidentes y políticos civiles.

Luego de 80 años en el poder, el PRI comenzó a perder el rumbo nacionalista que la Revolución le inyectó, como Porfirio Díaz, el presidencialismo alcanzó un nivel imperial, pero en lugar de afrancesarse, los políticos priistas “se agringaron”, implementando programas dictados desde Estados Unidos, dejando atrás el revolucionario avance nacional, que permitió a los mexicanos alcanzar niveles de vida decentes y con oportunidades.

80 años de priismo son muchos, México vive hoy una de sus peores crisis de la era moderna, con políticos  que piensan en inglés, con privilegios exorbitantes, mientras el resto de la sociedad empobrece.

Desdelos órganos creados para mantener el nivel de vida de los mexicanos, como las cámaras de diputados y senadores, dan golpe tras golpe a la economía nacional, tumbando cada uno de los logros sociales que costaron muchos años de lucha, mientras ellos se enriquecen brutalmente, las conquistas sindicales han ido desapareciendo paulatinamente, las instituciones que dieron estabilidad a la nación, están al borde de la quiebra por el abandono oficial; es decir, están desmantelando todo logro revolucionario, causado por la caída de Porfirio Díaz

REPETIMOS LA HISTORIA

Los empresarios mexicanos, que soñaban convertirse en grandes magnates, se quedaron como el chinito y ahora, ante esta debacle nacional, se suman al Madero actual, el loco que pretendió quitarle el poder a Porfirio Díaz a través de un proceso electoral.

Hoy, arrancando la segunda década del Siglo XXI, México repite la historia, casi en los mismos términos, las condiciones de pobreza son alarmantes, el campo abandonado, abandonadas las riquezas naturales que durante el pos porfiriato dieron al país un gran renombre en el concierto internacional.

Abandonado el nacionalismo, abandonadas la educación, la salud de los mexicanos, los empleos, la industria; desmantelado Pemex, uno de los últimos logros revolucionarios y sumida la sociedad en un proceso de corrupción sin parangón, nuevamente los grandes intereses extranjeros y nacionales pretenden quedarse con el debilitado país.

A todo eso, debe sumarse la enorme cantidad de muertos que provocó un falso combate a la delincuencia organizada, puesto en marcha por Felipe Calderón, que institucionalizó la etapa de shock que hasta hoy padecemos los mexicanos.

Sin embargo, hay un grupo de políticos que aseguran que todo puede cambiar luego de la elección presidencial de 2018, como Madero en 1910.

Como si los mencionados intereses internacionales esperaran pacientemente que les quiten sus privilegios.

Margarito Escudero Luis

A 10 meses de haber asumido el control del estado jarocho, Miguel Ángel Yunes Linares no ha dado muestras de capacidad para resolver o intentar resolver los graves problemas que aquejan a la entidad.

Las únicas muestras de capacidad que ha dado el gober, son de manejo de las redes sociales, en especial Facebook, donde se ha revelado como gran conductor de eventos duros para la gente, como son los sismos y las recientes inundaciones en Minatitlán y San Andrés.

El candidato Yunes Linares que se vendió como experto en seguridad y que su principal oferta de campaña fue acabar con la inseguridad en seis meses y lo llevó a ganar la elección, decepcionó a los veracruzanos, pues lejos de acercarse a una solución a la inseguridad rampante que daña a Veracruz, el estado se hunde cada vez más en el descrédito nacional e internacional, las bandas criminales enseñorean, los muertos se cuentan por cientos, las extorsiones, secuestros, desapariciones de personas están a la orden del día.

Margarito Escudero Luis

La situación empeora cada día. Las personas que padecieron el impacto de los terremotos están sufriendo lo indecible, pues ahora sin techo, sin paredes, tienen que soportar el embate de las lluvias.

Terrible la vida para esos mexicanos ahora. Muchos ciudadanos se organizan para enviar ayuda a Juchitán y sus alrededores, pueblos pequeños que están devastados y sienten que el gobierno los abandonó.

Reportan que las pequeñas comunidades que rodean a Juchitán, están destruidas y hasta el momento, nadie del gobierno, ni de ninguna organización social, se ha acercado a ofrecer ayuda.

Nuevamente la buena fe y la solidaridad del pueblo se pone de manifiesto. En Juchitán claman por lonas para cubrirse de la lluvia y en Coatzacoalcos, Minatitlán y otros lugares, ya se mueven para conseguirlas. Pero no sólo lonas se requieren, se necesita ayuda de todo tipo, medicamentos, ropa, zapatos, alimentos, agua, servicio médico, todo lo que se pueda llevar es importante.

No sólo Oaxaca está batallando contra las inclemencias de la naturaleza, en Chiapas la cosa no es menor, ciudadanos de Morelos, además de padecer las secuelas del terremoto, también deben resistir la voracidad de sus políticos.

En la CdMx, los funcionarios hacen como que hacen pero no avanzan y, en su desesperación por parecer útiles, intentan desplazar a los voluntarios que trabajan en las tareas de rescate y distribución de ayuda.

Ahora hasta se puede encarcelar a quien pretenda distribuir despensas y otros enseres, acusándoles de vender las mismas o de hacer proselitismo político.

La mala entraña prohija la corrupción y ésta se ensaña con las víctimas. Puede que sea en menor número respecto a las personas que ofrecen su ayuda desinteresadamente, pero la delincuencia, los estafadores, se aprovechan de la situación para despojar a los damnificados de lo poco que les quedó, no hay palabra para describir esa nefasta acción, la palabra crimen no alcanza a definirla.

Margarito Escudero Luis

En 1972 Nicaragua sufrió el terrible embate de la naturaleza, un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter devastó la capital Managua, dejando más de diez mil muertos y marcando la caída de la dinastía Somoza.

En ese año, el Ejército Sandinista de Liberación Nacional (ESLN) luchaba por ver a Nicaragua libre de la invasión extranjera, que los Somoza propiciaron entregando la riqueza nacional a empresas trasnacionales.

Según datos de Wikipedia, Anastasio Somoza DeBayle fue un militar, político y empresario nicaragüense. Fue presidente de Nicaragua entre 1967 a 1972, y de 1974 a 1979, manteniendo su poder autoritario y absolutista en el período intermedio bajo el cargo de Jefe Director de la Guardia Nacional.

Fue el último miembro de la dinastía Somocista, luego de su padre y hermano, que ejerció el poder dictatorial en Nicaragua desde 1934. Luego de renunciar a su cargo y partir al exilio, fue asesinado en Asunción (Paraguay).

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