Martes 17 Julio 2018

Por Plinio Soto Muerza

Lenin escribía, semanas previas al Octubre Rojo, que le era preferible vivir la revolución que escribir sobre ella. Con la proporción debida puedo afirmar que algo de lo anterior experimente en las últimas dos semanas y medias.

Metido en la lógica del movimiento que llevó al triunfo a AMLO, fue más enriquecedor participar en reuniones de capacitación electoral, en reuniones de análisis colectivo y participación popular, que tomar el bolígrafo y escribir objetivamente sobre el acontecer de lo que se vivía horas previas al primero de julio. Pero una vez alcanzado el triunfo político electoral y compartir la alegría de millones de personas por la victoria popular, es menester dilucidar la experiencia vivida y más aún, los retos que se vienen en la Política. El espíritu crítico no debe dejarse a un lado, pese a los riesgos que ello implica aún desde las propias trincheras de lucha de la izquierda.

Plinio Soto Muerza

A lo largo de la historia reciente de nuestro país, el concepto de Participación Ciudadana ha evolucionado a grandes pasos; hace sólo treinta años, en la mayoría de los programas de gobierno y de las propias acciones desde lo público, se le daba a la participación ciudadana, un valor menor en las relaciones entre gobernados y gobernantes.

El régimen político sustentado en la existencia de un partido cuasi único, había detenido la creación de la ciudadanía por así convenir a la dinámica clientelar y corporativa del PRI. Hace apenas treinta años, la participación política sólo tenía sentido a partir del reconocimiento o no desde el régimen.

A lo largo de las últimas tres décadas, y como resultado de intensos procesos de lucha por la democratización del poder, hoy podemos ver algunos avances significativos en cuanto a la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Sin embargo, es necesario apuntalar algunas ideas generales que, a mi juicio, deben de tomarse en cuenta desde cualquier gobierno municipal que se reivindique de izquierda.

Por Plinio Soto Muerza

Al momento de escribir estas líneas, al calendario electoral sólo le faltan 52 días para llegar a la cita del 1º de julio. Los equipos de campaña tienen ya los tiempos encima y comienzan a desplegarse los últimos detalles para entra a la recta final del proceso.

Algunos analistas, toman con pinzas los días transcurridos de campaña, y observan que si bien oficialmente las campañas iniciaron a finales de marzo, lo que es cierto es que ya van para un año el proceso presidencial, incluyendo las precampañas.

Lo anterior ha llevado a muchos analistas a reflexionar sobre si en el tiempo que queda y con las encuestas que se han dado a conocer desde hace ya algunas semanas, pueda venir una contracorriente de opinión, y se inviertan las preferencias hasta hoy mostradas en todas las medidas demoscópicas. Es decir, si en las semanas que faltan puede haber una sorpresa que mande a la lona al candidato presidencial por la Coalición “Juntos hagamos historia”, conformada por Morena, PT y PES.

Por Plinio Soto Muerza

Dos sucesos, aparentemente desconectados, se articularon para la segunda quincena de abril, y vienen a confirmar la ofensiva que lanzó el yunismo contra Morena en Veracruz. Por un lado, la presentación del libelo de Claudia Guerrero, bajo el pomposo título de la Traición, que describe unilateralmente el escándalo de los video escándalos de Eva Cadena; y el segundo hecho, la negativa del registro como candidato a diputado local por la vía de la reelección al actual diputado Amado Cruz Malpica, por el distrito 29 con cabecera en Coatzacoalcos, por parte del Organismo Público Local Electoral (Ople).

Plinio Soto Muerza  
 
Desde el gobierno del estado de Veracruz, se han puesto en marcha algunas líneas estratégicas contra Morena.
 
Partiendo del terror que tiene Yunes ante la posibilidad del triunfo de Andrés Manuel López Obrador para  la Presidencia de la República, y de que en Veracruz el voto mayoritario sea a favor de Morena, el yunismo ha echado adelante una  estrategia de golpeteo político por varios frentes. Los objetivos iniciales han sido los gobiernos municipales de Morena, principalmente los de Coatzacoalcos, Xalapa y Minatitlán, a los cuales se les ha sometido a una serie de señalamientos y ataques por parte de los regidores y diputados del PAN-PRD.
 
La embestida de los diputados del PAN inició cuando el pasado 11 de enero, el entonces aún diputado panista, Sebastián Reyes, quien llegara a la legislatura gracias a Morena vía plurinominal, subió a la tribuna legislativa para denunciar al gobierno de Coatzacoalcos por el tema de la basura, llegando incluso a pedir la renuncia de las autoridades municipales que apenas llevaban 11 días de gestión.

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